Ganar cinco juegos de seis que quedan por jugarse… a primera vista parece una empresa demasiado complicada, que conlleva un amplio margen de improbabilidad, que hace que la cuesta parezca más inclinada, que hasta desanima a algunos. Ese panorama es el que enfrenta el equipo naranja hasta el martes, cuando restan seis cotejos en el calendario regular de la temporada 2008 de Liga Mexicana. Vaqueros lucha por alcanzar en el standing global a los Dorados de Chihuahua, quienes le llevan una ventaja de 5 juegos a los de la comarca lagunera. La novena dirigida por “Paquín” Estrada ostenta récord de 52 y 49 en ganados y perdidos, mientras los del “Chivigón” Castañeda exhiben guarismos de 48 y 55; reitero, contando hasta el martes 22.
La suerte no jugó del lado naranja durante la serie de fin de semana en la capital del “estado grande”, la lluvia impidió el cotejo del domingo y el lunes se tuvo que suspender el partido otra vez por razones climatológicas. En esa serie los naranjas dejaron a un gran número de corredores en los senderos, y más aún, en posición de anotar. Sobre todo para resaltar durante el juego del lunes, donde durante 5 innings consecutivos, Vaqueros no aprovechó a los hombres colocados en situación anotadora; se maximiza el hecho al ver que, transcurrido el tiempo, con que sólo hubiese llegado una anotación, habrían ganado el partido, ya que al suspenderse en la sexta tanda, el juego era legal y la victoria habría sido adjudicada para los laguneros.
Ciertamente la suerte no es la que hace que lleguen las carreras, sino los batazos oportunos, esos que son la punta de lanza en un ataque ofensivo de beisbol, como el grand slam del “peque” Valdez en el juego del sábado. Aunque los palos oportunos, no tienen necesariamente que terminar detrás de la barda, basta con que pongan la bola en juego. Y el lunes Vaqueros sí puso la bola en juego, aunque no con la suficiente profundidad para librar el escrutinio de los umpires, quienes por lo menos en dos ocasiones en ese juego de seis entradas, decidieron favorecer a la tropa “Villista” en jugadas apretadas que bien podrían haber sido marcadas para el lado contrario.
Aunque en esta temporada, y ya desde años atrás, los jueces del partido son los que menos culpa tienen de las derrotas de tal o cual equipo; pero en verdad que las críticas hacia los “petudos” en las crónicas beisboleras de absolutamente todas las plazas de Liga Mexicana, han sido recurrentes y esta es una situación para alarmar a la plana mayor del circuito y para ponerlos a trabajar en serio, a profesionalizar un oficio a veces tan complicado como el ser juez de un partido del “rey de los deportes”. En lo que sí tuvo suerte el cuadro naranja fue en que no le hicieran a ellos una carrera antes de la suspensión del encuentro del lunes, sobre todo por aquel adagio que reza que “carreras que no hagas, te las van a hacer a ti”. Hoy no es hora de rendirse y arrojar el bat, sino de dejarse crecer la barba y creer en una racha que pueda dar satisfacciones a los aficionados naranjas.
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